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jueves, 17 de agosto de 2017

pone de relieve el cronista el rol de Potosí en la Colonia y en la República, porque con su riqueza mineral logró ubicar el nombre de Potosí en lo alto del mundo financiero de aquellos anos. justo recuento de Toro Montoya que enaltece a los potosinos y marca la inequívoca importancia en el Desarrollo Nacional.


República de Potosí


Hace un par de años, cuando en esta columna nos referíamos al origen potosino de algunas manifestaciones culturales —como el charango, la diablada y la Virgen de Copacabana—, no faltaron quienes criticaron esas afirmaciones calificándolas de “chauvinistas” y algunos llegaron a decir que eran un exceso de regionalismo. “Exageran: ahora resulta que todo es de Potosí”, se quejó un colega del diario Correo del Sur de Sucre, la capital constitucional del país.

Claro que no todo lo boliviano viene de Potosí, ya que eso sí sería una exageración, pero hay que admitir que la importancia que tuvieron sus minas de plata, no sólo para América sino para el mundo entero, la convirtieron en el referente histórico inevitable del periodo colonial.

Tan grande fue su fama que el libro más importante del idioma español, Don Quijote de la Mancha, la incluye como el ejemplo de algo de excesivo valor (de ahí viene la frase “¡vale un Potosí!”).

Tanta y tan importante fue su producción de plata que, por lo menos en el siglo XVI, era el equivalente a la Nueva York de nuestra época. No es de extrañar, entonces, que Potosí haya sido la meta de personas de la más diversa condición social. Hasta allí acudían aventureros en busca de plata, religiosos en busca de almas, comerciantes con los más variados productos y artistas en todas las ramas. Francisco Tito Yupanqui, el artífice de la Virgen de Copacabana, vivió en el Potosí colonial y allí esculpió esa imagen.

El intenso trajín de la mítica ciudad está reflejado en la novela “Potosí 1600” del escritor Ramón Rocha Monroy. Para escribirla, el autor investigó la época y quedó anonadado por todo lo que encontró, tanto que en las fiestas patrias recién pasadas, me dijo que, si se hubiera obrado con justicia histórica, nuestro país no debió llamarse Bolivia sino Potosí, República de Potosí.

Y el justificativo para ello no es precisamente histórico sino económico. Si todavía quedaba alguna duda, la National Geographic reconoció su importancia al publicar que “los precedentes del hallazgo en aquella región de la mina de Potosí, la más importante explotación de plata de todas las épocas, se hallan en tiempos prehispánicos, pero fue en 1545 cuando se descubrió la veta del Cerro Rico, que hizo la fortuna de Potosí. A 4.000 metros de altura y sobre una meseta desolada, desprovista de recursos agrícolas, la Villa Imperial —título con el que fue reconocida— aumentó su población de unos 12.000 habitantes a 160.000 en el año 1610”.

La plata potosina sostuvo a casi todas las monarquías de su época ya que no sólo España se beneficiaba de ella. Sin un yacimiento similar al potosino en sus colonias, las coronas de Inglaterra y Holanda contrataron en secreto los servicios que piratas que, escudándose en patentes de corsos, asaltaban los galeones españoles en alta mar y se robaban la plata que compartían con sus contratistas a cambio de impunidad para gozar sus fortunas. Así, el metal que salía del Cerro Rico se expandió por el planeta, incluso a través de las monedas acuñadas en Potosí —precursoras del dólar—, y se convirtió en el motor de arranque para la revolución industrial.

El director de la Casa de Moneda, Vladimir Cruz, dice que, en el caso de Sudamérica, la plata potosina logró cambiar la matriz económica de la agricultura a la producción capitalista.

Incluso Simón Bolívar reconoció la importancia de la ciudad, su nombre y renombre, al rechazar la propuesta de que la Villa Imperial sea rebautizada con su apellido. Finalmente, se lo utilizó para nombrar a la nueva república.
 
El autor es periodista, Premio Nacional en Historia del Periodismo

sábado, 12 de agosto de 2017

mención justa y necesaria de Estremadoiro "Potosí, cuna de Bolivia cuando al encender fuego, vió correr a ras de tierra um hilillo blancuzco que buscaba cauce", es que el indio Huallpa sin saberlo daba origen al Sumaj Orkho, la colonia y más tarde la Patria boliviana. la historia de la Ciudad de La Plata o de los 7 nombres es paralela a la de Potosí, mi tierra natal venerada y querida por siempre.


Las siamesas Potosí y Sucre


Es motivo de reflexión que la heredad de la Audiencia de Charcas menguó a la mitad, quizá por haber trocado a lo largo de su historia su origen letrado por falsos “procesos de cambio” dominados por ignorantes
El 6 de Agosto de 2017 se adelantó mi depresión tristona de domingos en que agoniza el asueto que a mí no me toca, exiliado que soy de horarios que esclavizan a las personas a partir del lunes. Untaba mi marraqueta con pasta de hígado, que paté ni qué ocho cuartos de refinada versión francesa por ahí, ni siquiera era de cerdo en el que podría colarse una esferita que me rendiría a la idiotez y la muerte. Aguantaba un espacio radial de canciones del recuerdo que aprecia mi esposa.
Era el cumpleaños 192 de Bolivia. Tocaron “Potosino soy” y recalé en cavilar que el origen de la patria fue cuando un indio, aterido de frío tal vez, encendió una fogatilla de yareta para calentarse, y vio un hilillo blancuzco que buscaba cauce. Era plata casi pura y le dio nombre a la mole montañosa que desde entonces llaman Sumaj Orkho. Casi dos siglos más tarde, los adoradores de un muñeco de mestizo bigote siguen embutiéndole cigarrillos, adornándole de serpentinas y rociándole misturas y alcohol mientras su bolo de coca les hincha cada vez más el cachete. Quizá les quita miedo y frío, como el tío ancestral que les mira con ojos ciegos, para empezar a hurgar las entrañas de la cornucopia argentífera.
Los más de cuatro mil metros de altura del Cerro Rico no arredraron al amontono de gente hispana y aventureros de diversa laya europea que poblaron laderas vecinas, empecinados en hacer fortuna con el sudor de mitayos secuestrados de aldeas indígenas, práctica heredada de anteriores aborígenes dueños de vidas y haciendas: los Incas. En menos de un siglo la urbe tenía más de 160.000 personas —más gente que París o Londres decían los locales, tal vez viviendo del pasado o para impresionar a los turistas—.
Los esclavos indios no habrían de ser parte de la primera rencilla entre los dominantes explotadores, que se distinguían entre ellos como Vicuñas y Vascongados, tal vez ocultando su sangre mezclada con lugareños los unos; los otros presumiendo de una pureza que ignoraba procedencias de una tierra cuarteada por localismos por su geografía; o escarbando más hondo, por ancestros romanos, visigodos y árabes que no perdonaban el botín de vientres femeninos en sus avasallamientos. La fe religiosa de sus nuevos ricos erigió una cuarentena de iglesias y quizá más burdeles, ya que cuando sobra el dinero quitan más el sueño los huecos que las campanas.
Sus pobladores más prósperos mantenían sus socavones en Potosí, a los que habían dotado de agua para las minas en lagunas artificiales que sitiaban el cerro argentífero, pero construyeron mansiones, criaron hijos y compraron linajes pretenciosos en un valle vecino menos agobiado por la altura. La ciudad-refugio llegó a ser la de los cuatro nombres. El primero honraba a sus verdaderos originarios, los aguerridos Charcas, que según algún historiador debería ser el nombre de toda la república. El segundo, La Plata, debía su nombre al argento de origen potosino. Chuquisaca era un nombre autóctono del que no pude traducir los vocablos que la componían, que después habría de ser gentilicio de todo el departamento. Sucre fue el apellido del verdadero padre de la patria, al que honrándolo se lo pusieron a la urbe, quizá poco antes de que en una asonada dejaran tullido su brazo liberador y le abandonaran inerme a la emboscada en que le asesinaron.
Conocida también como Ciudad Blanca por sus casas blanqueadas a cal, más certero e intrigante era el apodo de ciudad de las Siete Patas, que en quechua llamaban así a las colinas vecinas que después se convertirían en zonas o barrios citadinos: Munaypata o Loma del amor (o de los que buscaban sexo con la complicidad de la noche); Ch’arquipata era un lomerío pizarroso y estéril que le hacía seco y arrugado; K’uripata era colina con abundante caña hueca o “chuchío” con los que entretejían tumbados o cielos rasos; Surapata era morro que despertaba nublado por la evaporación de aguas de una vertiente vecina; Alalaypata exponía una zona húmeda y fría por brisa constante; Wayrapata revelaba una loma azotada de viento fuerte, y Q’onchupata yacía en el fondo en lo que hoy es el centro de la ciudad: era colina de basura y corriente de aguas servidas aderezadas con heces.
La Ciudad de los 4 Nombres y 7 Colinas es notable no tanto por ser refugio del frío y la altura potosinos, sino por albergar a la Academia Carolina, creada en 1776 en el marco de las Reformas Borbónicas que restaron poder a los virreyes. Fue también el año de la fundación de los Estados Unidos de América, que de 13 colonias pequeñas remontaría los Apalaches y marcharía hacia el oeste a expensas de México, luego de comprar Luisiana de Francia y anexar La Florida de España.
La Academia Carolina quizá reemplazó a los Jesuitas, cuya hegemonía del saber y la organización social fueran proscritos años antes. Se convirtió en depósito de ideas de la Ilustración y semillero de líderes de varias naciones de hoy. Es motivo de reflexión que la heredad de la Audiencia de Charcas menguó a la mitad, quizá por haber trocado a lo largo de su historia su origen letrado por falsos “procesos de cambio” dominados por ignorantes. Lo prueba contrastar sitios de su mandamás objeto de mofa, con bolivianos en el exterior que destacan por ser inventores y científicos.
Albert Einstein decía que no se debe memorizar lo que se puede consultar. No copiar, digo yo, en estos tiempos en que el saber se esconde detrás de unas teclas. Así pongan vanidosas efigies en “laptops”, anglicismo que nada le debe al ingenio nativo: ¡viva Bolivia!

El autor es antropólogo
win1943@gmail.com

martes, 30 de mayo de 2017

Los Tiempos señala 4 entes. Ministerio de Minas, Comibol, Gobernación y Alcaldía responsables de no hacer nada y que se repitan los hundimientos en el Cerro Rico que debió ser apuntalado con obras de ingeniería civil. asunto pendiente que no se resuelve, no sirve que COMCIPO mante la alerta, ni los anuncios de proceso a funcionarios del Gobierno que no toman en cuenta el extraordinario valor de un patrimonio común. sigue en riesto el colapso de una montaña tan representavia de Bolivia toda.


Nuevos hundimientos en el Cerro Rico

El nuevo hundimiento en el Cerro Rico de Potosí pone en evidencia la negligencia gubernamental.

Un nuevo hundimiento que en días pasados se ha producido en la cima del Cerro Rico de Potosí ha vuelto a dar actualidad a un tema que desde hace ya muchos años figura en la agenda de asuntos pendientes sin que las autoridades del sector minero den alguna muestra de su real voluntad de enfrentar este problema.

Como se recordará, las noticias sobre el mismo tema se repiten una y otra vez desde el primer hundimiento que se produjo en junio de 2010. A partir de entonces, el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) ha mantenido en alto su voz de advertencia ante la inminente posibilidad de que el Cerro Rico de Potosí termine de colapsar de un momento a otro. Pero, lo ha hecho con tanta perseverancia como inefectividad porque nunca ha logrado que sus llamados de atención sean atendidos por las autoridades gubernamentales. Tampoco han servido los reiterados anuncios sobre el inicio de procesos penales contra funcionarios del Ministerio de Minería por la manera en que eluden su obligación de evitar que se produzca la tan anunciada calamidad.

Algún eco en cambio, pero también sin resultado práctico alguno, lograron esas advertencias ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), institución que, felizmente, tampoco se cansa de advertir sobre el riesgo de que el Cerro Rico deje de existir.

Hay que recordar que hace ya 30 años, en 1987, la Unesco dio al Cerro Rico de Potosí el rango de “Patrimonio Mundial” por su extraordinario valor histórico y arquitectónico y en 2014 lo incluyó en la lista de “patrimonio en peligro debido a la situación de vulnerabilidad y riesgo del colapso de la cima de esa montaña como consecuencia de la antigua exploración minera”.

Tales declaraciones, como ahora se ve, no tuvieron más valor que el simbólico pues no han logrado sensibilizar a los responsables de las políticas gubernamentales. El Ministerio de Minería y Metalurgia, por ejemplo, desde hace muchos años que viene haciendo declaraciones de buenas intenciones y anunciando medidas para imponer su autoridad sobre las 17 cooperativas mineras que se han apropiado de la cúspide del Cerro Rico, pero hasta ahora ha podido más la capacidad de presión de ese poderoso sector que actúa impunemente por encima de las leyes vigentes en nuestro país.
El más reciente hundimiento, que según los dirigentes cívicos potosinos tuvo una magnitud equivalente “a dos canchas de fútbol de salón y una profundidad aproximada de 50 a 60 metros”, tampoco ha sido suficiente para modificar esa actitud. Los dirigentes de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras de Potosí (Fedecomin), que se resisten a dejar de explotar la cima del cerro, insisten en negar su responsabilidad sobre los hundimientos y aseguran que si alguien tiene la culpa del desmoronamiento del Cerro Rico no son ellos sino quienes lo explotaron durante “más de 500 años”.

Mientras tanto, las autoridades de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), del Ministerio de Minería, de la Gobernación y la Alcaldía de Potosí se mantienen impasibles, como si el asunto no les concerniera. Y la Unesco, vanamente sigue enviando misiones de expertos para que asesoren en la estabilización y conservación de la cumbre del Cerro Rico de Potosí. Misiones estériles pues no hay en Bolivia quién tome en cuenta sus recomendaciones.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Potosí...todavía en la península Ibérica se dice en la conversación corriente "vale un Potosí", para significar tratarse de algo valioso y fino. con esta tradición nació, creció, se desarrolló la Ciudad Imperial, hasta cuando sus malos hijos la abandonaron y su desarrollo no creció a la par de otras regiones. LT. Potosí apuesta al turismo.

Un día como hoy, el 10 de noviembre de 1810, hace 206 años, quienes vivían en las faldas del Cerro Rico de Potosí abocados a las labores mineras y las muchas actividades que giraban a su alrededor, decidieron romper los vínculos que los unían al régimen colonial español y sumarse al movimiento que desde Buenos Aires proclamaba la creación de una unión independentista.

El gesto revolucionario de los potosinos de aquel entonces tuvo una trascendencia muy peculiar porque Potosí ya era, como lo es desde hace más de 500 años, una fuente de riqueza tan grande que alrededor de su posesión se desencadenaban las más intensas pasiones y pugnas. Muchos de los hilos que se movían desde Madrid, pasando por Lima y Buenos Aires, tenían como principal objetivo mantener, en unos casos, y conquistar, en otros, el control de tan fabulosa fuente de poder económico.

206 años después, como las noticias cotidianas lo confirman, Potosí y sus habitantes no han logrado superar del todo las relaciones traumáticas causadas por el contraste entre su privilegiada posesión de abundantes riquezas minerales, por una parte, y su desfavorable ubicación geográfica, por otra, lo que en gran medida explica una paradójica y todavía no resuelta relación entre riqueza y pobreza.

Felizmente, y aunque todavía lejos de lo que sería de desear, algunas señales esperanzadoras se han podido ver últimamente. Es el caso de una serie de actividades promovidas por el Gobierno municipal potosino para hacer del turismo un motor dinamizador de su economía. Por el bien de Potosí y el de todo el país, es de esperar que este tipo de iniciativas tengan éxito.

jueves, 26 de mayo de 2016

Toro Montoya como buen llajtamasi sale en defensa del Patrimonio Cultural de la Casa de la Moneda, donde la Fundación Cultural del Banco Central en 2010 demolió tres tabiques construidos, es posible, en tiempos de la restauración. lo peor de todo, es que la Fundación no ha compensado la pérdida que ello implica y en cuyo reclamo aparece el periodista con el apoyo de todos los potosinos.

Una de las razones fundamentales para los alzamientos de Potosí, traducidos en los paros de 19 y 27 días, es que no sólo este Gobierno sino también los anteriores y el país entero no reconocen su deuda histórica con la Villa Imperial.
Recién nomás preparé una conferencia en la que demuestro, con argumentos históricos, que Bolivia no hubiera existido sin Potosí y refiero la influencia que tuvo la ciudad del Cerro Rico para la creación de la Audiencia de Charcas.
No obstante, dejaré ese tema para otro momento ya que, a raíz del escándalo por la demolición de tres tabiques en la Casa Nacional de Moneda, me voy a concentrar en lo que pasó y pasa con ese repositorio cultural.
Como ya dejé dicho en otro artículo, la Casa de Moneda no hubiera existido si los potosinos no la salvaban cuando Manuel Belgrano intentó volarla en pedazos en 1816. Ya en el siglo XX, potosinos como Cecilio Guzmán de Rojas, Armando Alba y Domingo Flores convirtieron al edificio, que entonces era usado de depósito, en un museo de historia y arte retrospectivo. ¿Quién no ha visto por lo menos fotografías de las máquinas laminadoras? Pues bien, antes de la intervención, sus piezas estaban despedazadas y amontonadas en el monumental edificio.
La Casa de Moneda es hoy el museo cultural más importante del país y todavía depende de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (Fcbcb). Autoridades actuales intentan convencer a Potosí que esa fundación fue beneficiosa para el repositorio pero he aquí unos botones para demostrar lo contrario:
-- La Fcbcb construyó un edificio nuevo para el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia que estuvo errante durante un tiempo.
-- La Fcbcb fue comprando inmuebles aledaños a la Casa de la Libertad para permitir su necesaria ampliación. Recién nomás compró otro cuya rehabilitación está en proceso.
-- La Fcbcb construyó el edificio del Centro de la Cultura Plurinacional en Santa Cruz.
Todas esas adquisiciones y obras eran necesarias y hasta justicieras así que no se las cuestiona. El detalle es que la Casa de Moneda nunca se benefició con adquisición de inmuebles y mucho menos con la construcción de edificios nuevos.
En cambio, en octubre de 2010, se decidió ampliar unos ambientes y, para ello, se demolió tres tabiques que, según afirman actuales funcionarios del repositorio, tenían pintura mural de antigüedad no determinada. La demolición fue autorizada mediante la resolución de directorio N° 080/2010 del Consejo de Administración de la Fcbcb.
Estuvo bien que se compre y construya edificios para los otros repositorios pero está mal que uno, la Casa de Moneda, no tenga los mismos beneficios.
El valor de la historia radica en que fue hecha por los hombres y permite estudiar sus acciones. Esas acciones dejan huella que son la evidencia no sólo de los hechos sino del transcurrir del tiempo. En el caso de las demoliciones en la Casa de Moneda, es increíble que una fundación cultural, como la del Banco Central de Bolivia, relativice el asunto al señalar, en un comunicado, que “no se trataba de construcción original, siendo tabiques de ladrillo levantados en décadas recientes”. Lo que correspondía era salvar los pedazos para determinar su antigüedad y saber qué huella dejó el pasado en ellos. Si no tenían valor, se pudo expresar esa calidad en un documento y proseguir con las obras pero, en lugar de ello, se optó por el secretismo.
Belgrano no pudo despedazar la Casa de Moneda de una sola vez pero, en el siglo XXI, la   Fcbcb destruyó por lo menos tres de sus tabiques.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Gastón Cornejo cita a Carlos Medinacelli uno de los impulsores de esa élite de pensadores y poetas que la literatura recoge como "Gesta Bárbara" que agrupó a lo más granado de la intelectualidad boliviana. el texto citado referido a la ínclita Villa Impercial de Carlos Quinto. gracias Gastón por recordarnos la grandeza de nuestro terruno que llevamos metido en las entranas.

El gran escritor Carlos Medinaceli, creador de Gesta Bárbara, a inicios del siglo pasado, escribió una deliciosa página de estupenda prosa literaria, bajo el pseudónimo de Luciano de Samosata. En honor del gran pueblo hermano de Potosí indignamente postergado y apoyando su decisión de votar por el NO, reproduzco el fragmento inicial: 

“Allá, en aquel país desde el tiempo y el espacio han perdido su imperio, dialogan las sombras de los que fueron … Por una remota remembranza de la cáscara de humanidad que aún les queda, se preocupan, en veces, de los asuntos terrenos y avizoran desde la atalaya de la eternidad hacia este minúsculo planeta, comentan los mínimos acontecimientos como vulgares periodistas y hasta murmuran como en cualquier mentidero …/ Taine.- (A Sócrates) Fijos bien, mi querido maestro, en aquel punto casi imperceptible de la tierra. 


Parece que se trata de una ciudad. Una ciudad enclavada entre altas montañas, bastante alejada del mar, y donde la existencia, como en la Holanda salvaje del Siglo XI, debe ser intolerable; sin embargo, tal es el esfuerzo humano, que en estas serranías se ha edificado una urbe y se vive, se trabaja, hasta quizá se piensa en ella … Mirad – le pasa el catalejo con el que ha estado contemplando el planeta. / Sócrates.- (Que tiene buena vista y la rechaza) Sí, la veo bien … Parece que se trata de una Ciudad de bárbaros o beocios, pues la encuentro bien alejada de Grecia. / Menéndez y Pelayo.- (Don Marcelino que ha continuado en el cielo cultivando la poligrafía para dar cima a su “Historia de las Ideas Estéticas”, se encuentra bien informado e ilustra a sus colegas): 

Esta ciudad fue fundada a principios del Siglo XVI por don Juan de Villarroel, los hermanos Centeno y otros nobles de España, en las faldas de un hermoso cerro, donde descubrieron una ingente riqueza. A tanto llegó la fama de este portento, que esta ciudad, llamada en lengua indígena Potosí, es la única urbe americana mentada en “El Quijote”. / Sócrates.- Esa mención de Cervantes debe constituir el mayor orgullo de esta Ciudad Taine.- Es lástima que don Quijote no la haya visitado. / Don Marcelino.- Don Quijote no podía visitarla, pues él despreciaba los vulgares tesoros materiales, iba en pos de valores espirituales. Quien debió ambicionarla fue Sancho y el Bachiller Sansón Carrasco.

Y ha sucedido así: Potosí – como América entera – ha sido la ínsula a donde fueron a parar los sanchos y sansones carrascos de la España hampona. / Don Marcelino.- En vez de ufanarse estos indianos de la frase cervantina, de quien más se acuerdan es del flamenco de Carlos V, que, como bien sabéis, fue más flamenco por lo ladrón que por lo industrioso. El tal flamenco les concedió el título de “Villa Imperial” pero a cambio de las entrañas de plata que les arrancó. El pobre Cervantes no pudo robarles nada…”

A continuación prosiguen el maravilloso diálogo otros insignes personajes: Platón, Robespierre, Maquiavelo, Rodó, Anatole France, Renán, Faguet, Voltaire, Dostoyewsky. Exponen sus argumentos particulares como extremistas que fueron, solamente el gran ruso tiene la voz piadosa donde los valores del espíritu gobiernan. Carlos Medinaceli parece vivir nuestro tiempo y en su escrito considera argumentos en favor de los DDHH, la democracia, la libertad y la dignidad humana. 

Naturalmente él votaría por el ¡NO! en el Referendo chuto de febrero.

sábado, 21 de noviembre de 2015

subsiste la pésima relación entre potosinos y Evo Morales empecinado en negarle a Potosí algunos derechos, como tener un aeropuerto propio mientras Chimoré con apenas cinco mil habitantes tiene el mejor de Bolivia en extensión y modernidad. NO será el voto masivo para castigar la soberbia, la injusticia, el discriminatorio trato de EVO a los potosinos.

El aniversario del departamento de Potosí profundizó más la ruptura con el presidente Evo Morales y el Gobierno del MAS, debido a la actitud de olvido, marginación y autoritarismo demostrado por el equipo gubernamental, frente a las demandas del Comité Cívico que finalmente no fue atendido, pese a una huelga y una marcha hacía la ciudad de La Paz con permanencia de 23 días y violentos enfrentamientos entre mineros y policías, además de la negativa de dialogar y de recibirlos en el palacio de gobierno.
Resulta inadmisible que un departamento productor de minerales y que siempre fue el sostén de la economía nacional a lo largo de historia colonial y republicana, ahora siga postergada y olvidada de sus aspiraciones que requieren atención del Gobierno, en coherencia con la Constitución Política del Estado que debe atender las demandas de las regiones, más si se trata de los departamentos que aportan recursos y regalías para el país.
En el gabinete ministerial existe preferencia por el trópico de Cochabamba y el sector cocalero, sostén político del Gobierno, en desmedro de otras regiones —como Potosí— que se encuentran marginados y discriminados de las decisiones gubernamentales que puedan favorecer el desarrollo y el crecimiento de un departamento que fue saqueado sin piedad, para dejar el cerro rico con agujeros y parajes que puede desplomarse en cualquier momento.
Cualquiera que tenga un juicio crítico podrá darse cuenta del privilegio que recibe el trópico de Cochabamba, dado que el Presidente inauguró un aeropuerto en Chimoré, en predios donde antes estaba Umopar, la DEA, La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), una obra que beneficia a un promedio de 15 mil habitantes y lo peor es que la entrega del aeropuerto resulta ser solo simbólico, porque no entrará en funcionamiento, por tanto, se trata de una infraestructura de “adorno” y que puede deteriorarse por falta de uso.
En cambio Potosí, con 205 años de fundación y con 798.664 mil habitantes según el Censo de 2012, no tiene alternativas de recibir atención a sus demandas, pese a ser un departamento que contribuyó en el auge de la minería, ahora se quiere hacer creer que existe una división, que por cierto, está impulsada por el mismo Gobierno, sin lograr su propósito, porque los potosinos mantienen la unidad en torno a demandas que los une y reivindica independientemente de posiciones políticas y partidarias.
La posición de repudio de los potosinos no se dejó esperar en la votación del referéndum autonómico donde se expresó por el NO, con esa rabia y bronca contenida que tienen contra el MAS y el Presidente del Estado Plurinacional, que en su nuevo aniversario Morales tomó la iniciativa de enviar al Vicepresidente para dejarlo solitario y aislado del pueblo potosino que festejaba a su modo los 205 años de fundación, independientemente de las autoridades formalmente constituidas.
El presidente Morales debe estar consciente que no puede esperar un  apoyo de los potosinos que no militan en el MAS para el referéndum del 21 de febrero, porque las actitudes asumidas el 10 de noviembre suman y pesan sobre las espaldas de los potosinos,  que otra vez votarán por el NO a la modificación de la Constitución Política del Estado, no porque sean de la oposición o que sean neoliberales o pro imperialistas como señalan los militantes del oficialismo, sino porque Potosí no recibe  atención a su pliego petitorio de 26 demandas de reivindicación entre ellos,  la construcción del Aeropuerto Internacional, la fábrica de cemento, construcción de hospitales de segundo y de tercer nivel entre otros.
El autor es periodista y docente universitario.