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miércoles, 27 de mayo de 2015


Potosinos de pie

comienza el paro general e indefinido. Evo no atiende a Potosí

Comité Cívico Potosinista (Comcipo) confirmó paro cívico indefinido en todo el departamento a partir del jueves 28 de mayo. Según presidente de COMCIPO, Jhonny Llally, dicho paro se debe a la falta de convocatoria del Gobierno Nacional para atender las demandas, por su parte el ministro de Minería, César Navarro, afirmó que los pedidos de los cívicos fueron cumplidos.

Jhonny Llally, anunció que bloquearan las diferentes salidas (garitas) y las calles de la ciudad de Potosí; así mimos señalo, que “se está enviando las notas correspondientes a las provincias para que acaten el paro indefinido convocado por el Comité Cívico Potosinista”.

El Ministro de Minería indicó “Para el paro hay múltiples motivaciones, una de ellas es que en junio son las elecciones en Concipo, además hay que recordar que la movilización es urbano, porque el resto de los 39 municipios de Potosí continuaran trabajando”.

“Cómo Gobierno hemos ido cumpliendo y diferentes ministros y funcionarios hemos estado explicado sus diferentes exigencias, además Potosí es uno de los departamentos con mayor inversión pública”, expresó Navarro.

El pliego petitorio de los cívicos potosinos es de 42 puntos de los que destacan la construcción de una fábrica de cemento, la delimitación con Oruro y la edificación de un aeropuero internacional. (Texto de Radio Fides, LP)

sábado, 23 de mayo de 2015

llama la atención que también "marihuana" circule en Potosí. la fiscal de Distrito Willma Blazz ha dado cuenta de democisos y detenciones entre ciudad y provincias.

Al menos 124 kilos de marihuana fueron encontrados y cuatro personas resultaron detenidas durante un allanamiento realizado el jueves por la noche, en una vivienda ubicada en la localidad potosina de Uyuni. En el operativo participaron agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) y la Fiscalía.



La fiscal del distrito de Potosí, Wilma Blazz, informó de que el operativo policial se produjo en un domicilio particular, ubicada entre las calles Santa Cruz y México de la localidad de Uyuni. La droga se encontraba en un cuarto, oculta en dos maletas y dos sacos, que estaban listos para transportarlos.

Entre los cuatro detenidos figura una mujer que ocupaba la casa, de nombre Lorenza T. (41), así como tres varones, dijo la fiscal del distrito.
Los aprehendidos serán imputados por el delito de tráfico de sustancias controladas, anunció Blazz./Erbol

jueves, 14 de mayo de 2015

Reclama Potosí que Evo cumpla promesas del 2009. Gobierno considera sometido al potosino. Admitir que la dirigencia cívica es legítima y pide reunirse con Evo. Dos posturas una de reclamo otra de negarle todo al pueblo potosino. Los Tiempos pro Potosí

El MAS cree que tiene controlado a Potosí y que la dirigencia cívica carece de legitimidad. Mientras se mantenga en esa posición, el diálogo será imposible
Potosí cumplió ayer un paro de 24 horas como una primera medida de protesta en lo que parece el reinicio de las presiones de esa región por pedidos que datan del 2009.
Las demandas del pueblo potosino están contenidas en el denominado “pliego de seis puntos”, que motivó la célebre huelga de 19 días de 2010, aunque ahora existe una nueva lista de por lo menos 26 pedidos. Que en este nuevo documento estén cuatro de los seis puntos anteriores es una muestra de que el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) considera que más de la mitad de sus demandas no ha sido atendida.
Para el Gobierno, el “pliego de seis puntos” ha sido atendido favorablemente. Uno de sus temas fuertes es la vinculación caminera ya que varios proyectos viales han sido concluidos por la administración de Evo Morales. Además de recordar que en los últimos años hubo un incremento en la inversión pública en ese departamento, el vicepresidente García Linera también hizo referencia a los avances en la industrialización del litio del salar de Uyuni.
Puestas las cosas sobre la mesa, parecería que el Gobierno atiende favorablemente a Potosí y el paro de ayer fue motivado por intereses políticos. El problema es que resulta difícil confrontar posiciones porque, incluso desde la huelga de 2010, el Gobierno se resiste a un diálogo directo con la dirigencia de Comcipo.
Los cívicos han insistido en reunirse con el Presidente desde hace meses pero la respuesta ha sido la indiferencia, cuando no una negativa rotunda. Si el Gobierno quiere demostrar los avances en las demandas potosinas, arma una parafernalia que tiene como principal escenario al edificio central de la Gobernación. Allí, rodeado de cámaras y con la presencia masiva de sus acólitos o simpatizantes –expresamente convocados para tal fin–, el Jefe de Estado afirma que todo está sobre ruedas y cree que con ello ha cerrado el capítulo de las exigencias potosinas.
Comcipo no está de acuerdo. Los dirigentes recuerdan que el Gobierno negó expresamente una demanda, la de construir un aeropuerto internacional; que la fábrica de cemento en Coroma no comenzó a construirse, que nada está definido en el tema de los límites con Oruro, en una región en la que periódicamente hay reportes de enfrentamientos; y que los cooperativistas mineros siguen causándole daño al Cerro Rico.
Tenemos, entonces, dos posiciones distintas y antagónicas. La racionalidad impone que, cuando eso ocurre, hay que resolver las diferencias mediante el diálogo, pero el Gobierno está empeñado en no reconocer a la dirigencia cívica. Esa actitud, que muchas veces ingresa en el plano de la soberbia, fue reforzada con los resultados de las últimas elecciones en las que el MAS ganó, a diferencia de lo sucedido en otros departamentos en los que antes tenía hegemonía.
El MAS cree que tiene controlado a Potosí y que la dirigencia cívica carece de legitimidad. Mientras se mantenga en esa posición, el diálogo será imposible y, al existir posiciones contrapuestas, lo más probable es que habrá un nuevo paro, uno que, como el de ayer, pudo ser evitado mediante el diálogo.

martes, 12 de mayo de 2015


de nuevo llegó "el cabreo"
Vamos al paro potosino

El Comité Cívico de Potosí determinó realizar un paro movilizado  de 24 horas, con bloqueo de carreteras demandando la atención del Gobierno a su pliego petitorio de 26 puntos, informó el presidente de esa institución Jhonny Llally.



El pliego petitorio exige que se cumpla la promesa de  la construcción de una fábrica de cemento, la preservación y mantenimiento del Cerro Rico de Potosí, el funcionamiento de la planta metalúrgica de Karachipampa, solución del problema de límites con Oruro.

Concipo en su resolución indicó que de no tener resultados ésta primera medida, la próxima semana se ingresará en un paro de 48 horas.

Llally  sostuvo que hay compromiso de instituciones públicas y privadas de participar en la medida de presión. Un sector que determinó, movilizarse mañana, es el magisterio urbano, que anunciaron una marcha para mañana.

Según el dirigente las garitas de ingreso a Potosí serán cerradas a partir de las 00.00, por grupos sociales de la ciudad.

Al ser consultado  sobre  la medida de presión de sectores sociales de Potosí, el vicepresidente, Álvaro García Linera  indicó: “Estamos trabajando de una manera sistemática y sin descanso, creemos que el paro del Comité Cívico no se justifica y ojalá, más pronto que tarde, entiendan, comprendan y acompañen al gobierno en este esfuerzo por los procesos de industrialización y diversificación económica en el departamento de Potosí”. 

el autor viaja de Uyuni a Potosí y describe esos 200 kilómetros, muchos en absoluta soledad, Echalar es un amante de la naturaleza y su innata vocación de operador turístico le hace recomendar estos panoramas en un viaje por el interior de Bolivia.

Estoy pasando unos días en Uyuni y he ido por tierra unas cuantas veces a Potosí. El recorrido es de 200 kilómetros. Si usted cree que me siento cansado por estas correrías, déjeme comentarle que las he disfrutado a plenitud.  No, no es esta vez mi lado masoquista el que habla, sino mi amor por la naturaleza y su estética.
El salar de Uyuni es reconocido mundialmente por ser un paisaje único, alucinante e inesperado. En la época de lluvias miles de japoneses, deseosos de ver la simetría perfecta que se da en esa inmensa piscina blanca de una profundidad de pocos centímetros, inundan la región. En la época seca el contraste entre el cielo azul y el increíble blanco de esa inmensa pampa invita a jugar con la imaginación y con las perspectivas. De pronto, una botella es más grande que un ser humano y éste puede fotografiarse con su propio coche sobre la palma de su mano.
Pero no,  esta columna no trata de ese paisaje espectacular y único en el mundo. Me refiero a otro, al trayecto entre la ciudad de Potosí y la de Uyuni, a esos 200 kilómetros recientemente asfaltados, que son para mi gusto, por supuesto.
No es una de las siete rutas más maravillosas del mundo, pero sí una ruta excepcional. Excepcional por su belleza orográfica, con cañadones impresionantes, formaciones rocosas curiosísimas, sucesiones de colinas que se pierden en el horizonte, pequeños y grandes bofedales, algunos llenos de llamas pasteando.
Es difícil decir cuándo es la época del año ideal para pasar por esa carretera: en la verde época de lluvias o en el dorado otoño. Aún en el café invierno vale la pena hacerlo y, es más, no se sabe tampoco cuál es la mejor hora. Hace un par de días me tocó hacer parte del trayecto al final de la tarde, a esa hora en que los rayos de sol pintan de dorado a la paja brava y uno la ve más bella que a los lirios del campo bíblicos.
Pero hay algo más que es muy especial en esta ruta: no está contaminada por nuestra pobre y fea modernidad. No hay esas casas de dos o tres pisos de ladrillo, que tan a menudo se ven a lo largo de otras rutas altiplánicas. Hay menos calamina y hay largos trechos donde se está en absoluta soledad, en esa soledad que nos acerca a algo parecido a lo que algunos llaman divino. Lo que he visto de moderno me ha encantado, por ejemplo a los pastores arreando a los camélidos sobre sus motocicletas, al final de la tarde.
Como no todo es perfecto,   y por suerte muy excepcionalmente y sólo cerca de  Potosí, la naturaleza ha sido pringada por propaganda política y religiosa. Bellas formaciones rocosas han sido pintarrajeadas de azul con el nombre del candidato a la gobernación o frases tales como: “Jesús Vive”.
Agresiones hechas,  las primeras por partidarios de un partido, que aunque proclama lo contrario, se estornuda en la naturaleza, y, las segundas, ensuciando la obra maestra del Dios, al que pretenden adorar. Pero ambas aberraciones son pocas y no llegan a irritar.
Estos viajes por esta carretera relativamente nueva me han abuenado una vez más con mi país. Hay algo más, los lados de la vía están  limpios, casi no hay esa mugre que tanto afea todos los paisajes.  
Si usted, amigo lector, tiene tiempo y un poco de dinero, le recomiendo hacer esta ruta lo antes posible. Ahora está en su punto, la combinación es perfecta: un buen camino sin  las deformaciones de la modernidad y el progreso. Nada garantiza que quedará así por mucho tiempo.
El progreso es brutal, me refiero, por ejemplo, a la recién estrenada carretera entre La Paz y Oruro, y a sus pueblos con sus iglesias estranguladas por edificios privados y galpones deportivos.  
Y vuelvo a mi columna de la semana pasada: la verdadera belleza de Bolivia está en sus paisajes, y eso es lo que se debería cuidar y explotar turísticamente.
El autor es operador de turismo.

jueves, 23 de abril de 2015

potosino ilustre, abogado, escritor, linguista y catedrático universitario Waldo Peña fue un comunicador vocacional. su verbo pleno de adjetivos contra la corrupción y los corruptos, parco en la alabanza fustigó a los políticos "con escalpelo" desnudando sus flaquezas.




Waldo Peña Cazas contra la corrupción

 Mauricio Aira


Acaba de dejar el mundo de los vivos, Waldo descansa en paz para jolgorio de los corruptos a los que combatió desde sus columnas en Los Tiempos y al menos  desde  dos de sus obras, “Con Escalpelo” subtitulada Biopsia Social sin Anestesia y su ensayo sobre la corrupción en Bolivia y el Mundo, que tituló “Teoría y Práctica de la Corrupción”.

Mantuve una relación de potosino a potosino, desde cuando su padre Nicolás Peña fuera mi profesor de Filosofía en el Colegio Nacional Pichincha de la Villa Imperial. Adusto, serio hasta la parquedad, “el maestro” se empleaba a fondo para que pudiésemos entender de qué trataba su materia, esto es el estudio del psiquis esa forma invisible que habita en el ser y que motiva nuestra conducta, nuestros afectos y tendencias, nuestras virtudes y defectos, vaya si lo lograba, no en vano obtuvo tantas distinciones. Waldo heredó esa rectitud indomable origen quizá de la misión que se impuso en su labor comunicacional el combate abierto y despiadado contra la corrupción y por ende los corruptos.

Con frecuencia condenaba a los políticos a los que clasificó como los corruptos virtuales, su furia se volcó contra los líderes de todos los partidos a los que denostaba sin cesar, aunque también supo distinguir a personajes de probada honestidad como don José Granda, uno de los extraordinarios españoles que tomó por morada nuestra Patria después de su periplo por Cuba, Panamá, Colombia y Venezuela según lo refirió Waldo confiriéndole una aureola, bien merecida de héroe.

Modesto y sencillo consigo mismo, se lamentó muchas veces de la circunstancia del comunicador que “se ve obligado a picar de todo un poco” cuando aborda temas generalmente complejos en su tarea periodística, aún cuando sus méritos en lingüística, inglés, historia y narración así como en la cátedra que regentó por décadas lo muestran como un estudioso, sus textos comprimidos en sus obras resultan un deleite y repasándolos nos trasportamos a otros momentos de nuestra historia y hasta logramos hacer nuestras sus percepciones a veces puntillosas otras también jocosas.

Son frecuentes y enriquecedores sus aportes lingüísticos no sólo en el castellano, sino en el inglés que estudió en Estados Unidos y que dominaba plenamente, o los de historia, matizados con anécdotas relativos a la Villa Imperial, a la creación de la República, al hecho político que desentrañaba a cabalidad. Sentía un sano desprecio por los que detentaban el poder, juzgándolos corruptos o muy cerca de ello.

Siempre supo que sus críticos le culpaban de ser agrio, sardónico, despreciativo y odiador, no tenia empacho en admitir su naturaleza crítica, sobrio en el aplauso, se enfrentó sin pudor al poderoso desafiando la furia de los mandamases, cerca estuvo de ser encerrado, expulsado o silenciado aunque también contó con amigos sinceros  y consientes de su honestidad, valentía y desparpajo. 

La única vez que aceptó un cargo público en el Ministerio de Finanzas fue a invitación de Gloria Sánchez de Barrientos por entonces Directora Nacional de la Aduana, condicionando su participación a una administración prístina del más conflictivo instrumento de Recaudación de Impuestos que ha tenido y tiene Bolivia. Como era de esperar Waldo Peña pronto regresó a la realidad del columnista, su máquina de escribir y sus visiones. La administradora de Aduanas tampoco perduró en el cargo, la corrupción y el elitismo corrupto y contagioso terminaron por desalojarla de su sitial.


Por último si algo tienen en común Alfredo Medrano, Ramón Rocha y Waldo Peña es, o fue  su afición por la comida criolla y su gran desprecio por la chatarra, incluidos chorizos y embutidos de dudoso contenido, quizá por ello Waldo apreciaba tanto que nuestras tertulias transcurrieran en “el restaurant Cantinflas de Sacaba” en medio de una chanka de conejo o un costillar de cordero rociados de una “paceña” entre el sonar estrepitoso del cubilete.

martes, 21 de abril de 2015

ilustre potosino merece todos los homenajes. es Waldo Peña que escribió columnas por más de 30 años y ensenó inglés y matemáticas...Waldo nacido en Potosí formó parte de privilegiado grupo de pensadores según Ramón Rocha.

Es necesario reagrupar lo que escribió para memoria de los jóvenes. Puestos a leer su obra en conjunto se conocerán mejor sus tendencias, un homenaje que debemos a un maestro tan ilustre que pasó a mejor vida..
Murió Waldo Peña Cazas y con él una época entre las columnas de este prestigioso diario. Pocos como él cultivaron una prosa tan cuidada, un respeto por la palabra y esa estética del escepticismo que fue su característica. Desde que lo conocí, nada, ningún proceso social lo entusiasmaba porque siempre tenía el ojo crítico puesto en él y tenía demasiada experiencia como para creer en algo.
Yo creo que Waldo Peña Cazas, el popular Pato que animaba la tertulia del Café Espresso de la Catedral, era un agnóstico conspicuo, dos palabras difíciles que sólo aluden a quien no cree ya en nada porque todo lo vivió.
Recuerdo que, en alguna oportunidad y siempre de buen humor, decidimos con mi carnal Alfredo conformar un grupo de los que ya no queríamos ir a Cuba, debido a que menudeaban las invitaciones a la isla pero ninguna nos tocaba, con lo militantes fervientes que éramos de aquella revolución. Le propuse esto a Waldo y, quitándose la boquilla del cigarro de la boca, me dijo que había una dificultad: Yo ya viajé a La Habana, pero antes de la revolución.


Así era este ilustre potosino que un buen día decidió afincarse en Cochabamba, junto a su distinguida esposa y su bella hija, y nunca más se movió. Se lo veía transitar por el café, frecuentar a viejos amigos, siempre presto a discutir y abordar temas con amigos y amigas, pero en todo momento con esa sonrisa escéptica que lo caracterizó. Su juicio crítico era inapelable y así se consagró en las letras bolivianas.
Pienso que una tarea urgente de este matutino y del Cronista de la Ciudad es rescatar sus columnas, que mantuvo por lo menos durante 30 años. Con él y Alfredo ya son dos viejos columnistas que partieron hacia el Más Allá y quizá sólo quedamos Paulovich y este servidor, entre los viejos digo.
Nunca vi que Waldo se alterara; incluso al sentirse indignado sabía hacerlo con calma, con esa civilidad que lo caracterizó en vida. Podía manifestar su desacuerdo con una posición, pero siempre lo hacía con calma, en esa suerte de diálogo socrático que tenía, como en Galeano y Borges, de la intimidad la falta de énfasis.
Eran épocas en las cuales mi carnal Alfredo me llevaba de la nariz a conocer personajes de la más variopinta catadura; no sólo artesanos interesantes o ciudadanos de a pie, que no leían ni los letreros, sino intelectuales de peso como Waldo, que, cómo no, llegó a ser un gran amigo de Alfredo. Gracias a él conocí a Waldo y me precio de ello. Quizá nunca nuestra prosa se iguale a la que cultivaban ambos, cristalina como agua del arroyo; decidora y elocuente como un conjunto de máximas.
Se fue Waldo y hay que aprestarse a partir, porque nos vamos a quedar solos.
Waldo vivió en los Estados Unidos, conoció Puerto Rico y, para mi sorpresa, La Habana cuando todavía gobernaba Batista y la hermosa isla era el sitio de recreo del Caribe. De allá se trajo una imagen desencantada del imperio y de la revolución, que trasunta el conjunto de su obra. En particular fue un crítico sagaz de la sociedad moderna, porque las impresiones que vivió en su juventud nunca lo abandonaron. Se retiró a Cochabamba y desde aquí escribió sin parar columna tras columna, y alguna vez ganó un premio de ensayo y su obra está inmortalizada en libro, pero es necesario reagrupar lo que escribió para memoria de los jóvenes. Puestos a leer su obra en conjunto se conocerán mejor sus tendencias, un homenaje que debemos a un maestro tan ilustre que pasó a mejor vida.