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miércoles, 22 de julio de 2015

Enrique Urquidi le recuerda a Evo."Se puede engañar a todos por un tiempo. Se puede engañar a unos cuantos todo el tiempo. Pero,lo que no se puede hacer es engañar a todos todo el tiempo" sentencia de Abraham Lincoln que vale para Evo y su régimen hoy mismo a propósito del conflicto con Potosí.

La soberbia del caudillo de negarse a escuchar a un pueblo masivamente movilizado que le reclama por las promesas incumplidas encubre el horror que debe sentir de verse descubierto en su engaño e impostura. El caudillo puede aparentar ser muy macho cuando protegido por su impresionante sistema de seguridad lanza las acusaciones mas temerarias sin prueba alguna. 

El caudillo siente su omnipotencia cuando todos los poderes del Estado cumplen su voluntad y caprichos sin importar si son legales o no pues el le mete nomas. Pero de pronto cuando descubre que no todo el pueblo habia estado dispuesto a seguir siendo postergado y se presentan los reclamos por compromisos incumplidos, le abandona el coraje y trata de eludir enfrentar esta situacion. 

Pensó que una vez mas ganaria por cansancio de los reclamadores, se fue de viaje en la seguridad que a su retorno estaria todo arreglado. Pero no esta vez. 

Con gran dignidad, los potosinos,  no se han rendido y lo unico que piden es que tenga el valor de recibirlos y admitir que los ha engañado.

Lincoln decia:
Se puede engañar a todos por un tiempo.
Se puede engañar a unos cuantos todo el tiempo.
Pero lo que no se puede hacer es engañar a todos todo el tiempo.

Demetrio Reynolds escribe sobre "el paradójico destino de Potosí". historia el autor potosino parte de las luchas también por el litio y el Silala. Potosí sufre la gasificación ante promesas incumplidas se pone de pie y sufre de nuevo.

Nunca se deja de mencionar el Sumaj Orcko como paradigma de riqueza, pero  tampoco desaparece la pobreza  que se extiende a sus pies. Cuando se observa de cierta distancia,  parece un cono perfecto. El sol de la tarde  dora  lujosamente sus aristas. De su imponente figura se desprende cierta sensación de serenidad. Pero no hay que verlo desde Pailaviri. Es mejor llevarse en la retina la mole fantástica y no  la ruinosa faz explotada que se ve de cerca.
“La Gran Villa Imperial de Carlos V”. ¡Qué espléndido  nombre! Ahí cerca, casi al pie mismo de la montaña de plata, está Cantumarca. Fue escenario de intensa vida durante la colonia; hoy  se menciona  sólo para referirse a un recinto carcelario.
Ricardo Palma, el  original creador de Tradiciones Peruanas, cuenta que justamente allí, a mediados del siglo XVI, un soldado español cobró su dignidad en las orejas del alcalde que lo había ofendido. Sabrosa crónica narrada con picaresca ironía. Además de la explotación minera, en otras historias y leyendas figura Potosí.
¡Quién creyera! También es la tierra de los elefantes blancos. El mismo Sumaj Orcko no deja de serlo, aun siendo el más antiguo y famoso; el emporio de riqueza para otra gente. En Karachipampa y La Palca, una buena millonada está tirada. El litio y el Silala, no son sino riquezas potenciales ilusorias. Ante esta realidad es inevitable recordar aquella simbólica parodia de un mendigo sentado en una silla de oro.
Cualquier camino por “Las  tierras del Potosí” conduce al encuentro de pueblos fantasmas. La baja densidad demográfica y el nivel también bajo de desarrollo humano, explican la constante migración a otros lugares de Bolivia y fuera de ella, y también la supervivencia de organizaciones anacrónicas como los ayllus, con notoria belicosidad ancestral. Aquí aún no ha llegado la democracia. No existen ciudadanos, sólo sujetos colectivos: la base social de los caudillos. En tiempo electoral todos son masistas.
“Y mentidme a mí, ahora, mentidme”, como decía el poeta. El papa Francisco abogó con vehemencia por el diálogo; Bolivia llevó su demanda marítima hasta La Haya pidiendo diálogo de buena fe. Hace dos semanas ya que Comcipo, tras cruzar en sacrificada marcha el helado páramo altiplánico, llegó a La Paz buscando diálogo, pero con el “dueño del circo” y no con los ineficientes empleados ministeriales ni con el desdeñoso subrogante eventual. Con Evo, con el que concentra todo el poder político en sus manos.
En Potosí es el candidato siempre victorioso, y por incomprensible empecinamiento no les quiere escuchar ahora; sólo la profusa gasificación policial  les salió al encuentro. El “Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad” se está hundiendo; no hay aeropuerto internacional; la fábrica de cemento, pura promesa; la delimitación interprovincial e interdepartamental con  Oruro, tareas postergadas. De esto y otros asuntos concernientes al desarrollo económico quieren hablar. Se ha dicho que el 98 por ciento  está cumplido y “no hay nada que dialogar”. Aunque así  fuera, la renuencia es como dar con las puertas en vez de acoger la solicitud para esclarecer las cosas. Lo cortés no quita lo valiente.
El autor es escritor potosino.

martes, 21 de julio de 2015

Henry Oporto considera que Potosí se ha autoherido con un disparo en el pie. se refiere a la Empresa Manquiri que no debería ser el blanco de los huelguistas.considera "pésima señal a la inversión privada".

Llevamos tiempo defiendo, desde espacios como éste, la obligación del Estado de resguardar la actividad empresarial minera y de proteger los derechos legalmente adquiridos para la explotación de recursos mineralógicos. Por ello no podemos mirar a un lado cuando nuevamente las empresas mineras son víctimas de avasallamientos y otras medidas de fuerza que obligan al cese intempestivo de labores. Lamentablemente, éste es el caso de la empresa Manquiri, que desde hace siete días atrás sufre la intervención de grupos irreflexivos, que han forzado la paralización de sus actividades.
Entre las demandas que se enarbolan, ninguna de ellas tiene nada que ver con la empresa Manquiri y su operación de una planta de procesamiento de concentrados de plata en las inmediaciones de Cerro Rico. Lo que significa que Manquiri es tan solo una víctima propiciatoria.

Entonces, ¿por qué ensañarse con una empresa productiva sin ningún género de responsabilidad en este conflicto? ¿Sólo porque sus instalaciones, ubicadas dentro del perímetro de la ciudad, son fácilmente presa de una acción de fuerza? ¿O es que se piensa que por tratarse de una operación privada cualquier atropello en contra de ella ha de ser justificado? 

Quienes protagonizan estos hechos parecen no reparar en los enormes daños que ocasionan, y no únicamente a una empresa sino a toda la minería nacional. Olvidan, asimismo, que cientos de empleos directos e indirectos en Potosí dependen del funcionamiento de la planta de Manquiri, que un gran número de cooperativas mineras operan en relación directa con esta empresa y se benefician de las transferencias económicas que reciben de ella. Quizás también sea necesario recordar que la contribución fiscal a través del pago de regalías e impuestos, que realiza la empresa Manquiri, no solamente es de importancia crucial para los ingresos del gobierno departamental y varios municipios potosinos sino también una fuente irremplazable.  

En la injustificada decisión de intervenir e impedir el funcionamiento de una entidad como Manquiri, se pasa por alto la agobiante situación en que se hallan las empresas mineras, duramente golpeadas por el descenso de los precios de los minerales. Desde luego, no cabe pensar que haya quienes ignoren esa dramática circunstancia, ya que continuamente se alude a “la crisis en la minería potosina” como uno de los argumentos para exigir la atención gubernamental a las demandas potosinas. Lo incomprensible es que ahora se agraven las cosas poniendo a la actividad empresarial minera al borde del abismo y a sabiendas de que los mayores perjuicios son para el pueblo potosino. 

A todas luces es irracional que en el momento en que Potosí necesita más que nunca captar nuevas inversiones que eviten el colapso de su alicaída economía y reactiven la producción minera, se dé el espectáculo de una empresa minera cercada y paralizada y desprovista de cualquier posibilidad de hacer valer sus derechos legales. Es la peor señal que se puede dar a la inversión extranjera.
El autor es sociólogo.

viernes, 17 de julio de 2015

Zuleta Calderón se refiere a las luchas potosinas del pasado, cuando proclamaron al "Potosí Federal" lo cual ocurre también hoy para denigrar la real lucha potosina. su texto es revelador de las maquinaciones en contra de nuestro Potosí Querido.

Con inaguantable arrogancia y bajo el sugestivo título “¿Potosino soy?”, se acaba de publicar en este medio un artículo plagado de verdades a medias y acusaciones temerarias a los dirigentes cívicos que desde hace varios días se encuentran en La Paz protestando por la falta de atención del gobierno central a las demandas del pueblo de Potosí.

Al respecto, tengo la impresión de que el autor de tan desatinada contribución periodística pierde los estribos al tachar de discurso cívico separatista y atentatorio contra la unidad de la patria el planteamiento de los potosinos. En un afán claro de parcializarse con la posición oficial, intenta por todos los medios comparar la actual demanda cívica con el movimiento regionalista cruceño de 2009.
Después de elucubrar semejante desparpajo, se anima a argumentar que “la intención de los cívicos es no solucionar nada”, aunque entra en una clara contradicción pues en medio de su exposición alabanciosa de los supuestos grandes logros del gobierno para con Potosí, le da toda la razón a la ministra de comunicación cuando indica que el gobierno central no pudo resolver en cinco años al menos uno de los proyectos reclamados por Potosí y más adelante admite también que el presidente Morales pudiese no haber atendido todas sus demandas. 
A continuación, en su obnubilada paranoia, acusa a los potosinos de buscar la violencia, heridos y muertos de por medio, para luego vincular este movimiento de reivindicación regional con la reconfiguración de una oposición política debilitada. Aquí, solo le falta tildarlos de terroristas para cerrar con broche de oro su parafernalia irresponsable.
En lugar de satirizar los reclamos del pueblo potosino, haciendo notar que no solo crecieron en estos años sino que se volvieron más inviables, sin embargo, hubiera sido bueno que el columnista se entere de que la solución de muchos de ellos apenas requería un mínimo de voluntad política, antes que enormes erogaciones de recursos financieros de parte del poder ejecutivo.
Así, no entiendo por qué hace tanto alarde de que las demandas aumentaron si datan de hace más de cinco años; tampoco resulta comprensible su asombro ante la supuesta inviabilidad de los mismos cuando a lo largo de los últimos nueve años el gobierno habría implementado un conjunto casi incontable de ese tipo de proyectos.
En este contexto, si de hacer las cosas con racionalidad económica se trata, quizás haya  llegado la hora de empezar a tomar algunas acciones. Sugiero, por ejemplo, que se realice de manera inmediata una auditoría técnico-operativa y/o evaluación concurrente de todos los proyectos financiados con recursos del Tesoro General del Estado (TGE) y el Banco Central de Bolivia (BCB) en actual proceso de implementación para determinar su verdadera rentabilidad económica y, en caso de que se demuestre lo contrario, su cierre, seguido de una reasignación de recursos a proyectos económicamente viables en las diferentes regiones del territorio nacional.
El pueblo boliviano no debería seguir tolerando la arbitrariedad con que grandes cantidades de recursos financieros provenientes del TGE y el BCBse destinan a diferentes proyectos que aparecen de cuando en cuando en la cabeza de los principales dignatarios de Estado y se ejecutan sin responder a ninguna estrategia nacional de desarrollo y menos a criterios de equidad regional, eficacia, eficiencia o rentabilidad económica.
Por último, invito al desmemoriado periodista a dejar de satanizar tanto el federalismo y a repasar la historia nacional para encontrar que a fines del siglo XIX y principios del siglo XX fue precisamente en esta región que se enarbolaron las banderas federales para reclamar por la desatención del gobierno de la época, lo que derivó, entre otras cosas, en la llamada guerra federal y el traslado de la sede de gobierno a la ciudad de La Paz.


Lo que nos quiere decir la Marcha de Potosí

Andrés Gómez Vela

Cuando vi el pasado jueves la marcha de más de 120.000 potosinos, según cálculos de medios locales, recordé a John Stuart Mill, que solía decir que la democracia necesita ciudadanos activos a pesar de los gobernantes, que prefieren ciudadanos pasivos porque es más fácil controlarlos debido a que son dóciles e indiferentes. 

La ciudadanía activa no se adormece con el arrullo de promesas revolucionarias y se lanza al rescate de la democracia cuando el poder político contrapone el miedo, principio del despotismo, diría Montesquieu. 

Según el modelo jacobino, la práctica democrática nunca debe ser primero, sino la dictadura revolucionaria y sólo luego el reino de la virtud. Para el modelo democrático, el reino de la virtud se desarrolla sólo en la práctica democrática. Potosí rechaza el jacobino porque evita la participación plural y trae consigo, aunque suene paradójico, la dictadura de un gobierno elegido democráticamente.    

En democracia, el político es mitad demagogo y mitad profeta, por ello promete futuro. Por ejemplo, Evo Morales prometió a Potosí un aeropuerto internacional y una fábrica de cemento, pero incumplió con la excusa de que ambos proyectos son inviables. 

En estos momentos das la razón a Saint Simón, quien prefería un gobierno de científicos y no de simples políticos.  Sin embargo, la democracia no sólo necesita de técnicos, sino de todos los actores de una sociedad porque sólo de ese modo el poder fluye de la base al vértice, al menos en teoría. A priori, democracia y tecnocracia son antitéticas, pero pueden ser ensambladas para evitar la demagogia y el despilfarro del futuro.

La marcha potosina también me recordó uno de los debates más significativos que se desarrollaron  en la Asamblea Constituyente francesa, la que parió la constitución de 1791, que estableció que el diputado, una vez elegido, se convierte en el representante de la nación y ya no de los electores. 

Los potosinos develaron con su Gran Marcha que “sus” diputados, senadores, alcaldes y gobernador, elegidos entre octubre de 2014 y marzo de 2015, sólo representan al MAS, y ya no a ellos.  En consecuencia, en ejercicio de su soberanía, eligieron nuevos representantes, pero esta vez en las calles, no en las urnas; y los encomendaron defender su futuro ante el gobierno central. 

Este procedimiento tiene respaldo en el artículo 11.II.2 de la Constitución, que establece la figura de democracia directa y participativa porque la representación no es un cheque en blanco, sino el resultado permanente de una interacción entre los intereses representados y el interés del país, antes que del partido.  

Vivir en democracia es complejo porque consiste en armonizar los intereses particulares y regionales con el interés común. Potosí quiere ser parte de ese sueño común y con ese fin practica la democracia participativa. 

Bobbio advierte que nada es más peligroso para la democracia que el exceso de democracia. Pero no hay peligro cuando los gobernantes respetan su palabra, las reglas y dejan que la ética gobierne su consciencia. 

Más allá de estas consideraciones, la demanda potosina refleja que hay un poder descendente y uno ascendente debido a que el proceso de cambio ya no es el que habíamos soñado. Lo grafico mejor con las palabras conclusivas que Pasternak hace decir a Gordon, el amigo del doctor Zivago: “Muchas veces ha sucedido en la historia. Lo que fue concebido como noble y elevado se ha vuelto una cruda realidad, así Grecia se volvió Roma, la Ilustración rusa se convirtió en la revolución rusa”. 

En nuestro caso, el proceso de cambio, concebido como “noble” y “elevado,  se ha vuelto una cruda realidad, así el cambio se volvió en masismo, que cultiva el fanatismo, que es la creencia ciega en la propia verdad y en la fuerza capaz de imponerla. 

Potosí marchó para que comience su futuro, pero el MAS responde que su futuro terminó. 

Ante esta circunstancia y los 120.000 manifestantes, evocó a Popper, que distingue a un gobierno democrático de uno no democrático, señalando que solamente en el primero los ciudadanos se pueden deshacer de sus gobernantes sin derramamiento de sangre. 

los 26 puntos del pliego potosino. ya salió García "la actitud potosina es favorable a Chile" y el de Gobierno "la oposición mueve el paro" y los "movimientos..." Potosí está en contra de la reelección de Evo. el pueblo apoya a Potosí. Potosí tiene el respaldo de Bolivia en su rebelión!

El Comité Cívico Potosinista (Comcipo) plantea los siguientes  26 puntos al Gobierno  como su pliego petitorio acordado con una comisión de ministros  en noviembre de 2014.
1.- Complejo hidroeléctrico Río Yura Potosí.
2.- Planta hidroeléctrica Supay Chaca Río Pilcomayo.
3.- Hospital de segundo nivel en la zona San Cristóbal de la ciudad de Potosí.
4.- Hospital materno infantil en la ciudad de Potosí.
5.- Hospital de segundo nivel en (Llallagua) dotación de items para los médicos y enfermeras.
6.- Construcción de un puente internacional en Villazón que cuente con todos los servicios de controles internacionales.
7.- Represa Ajnapa Tupiza.
8.- Establecimiento y reversión al municipio de todas las tierras enajenadas por usucapiones fraguadas por personas de la Alcaldía y otras autoridades de Tupiza.
9.- Conclusión camino carretero Incata-San Antonio.
10.- Construcción camino carretero Uyuni – Hito 60.
11.- Mejoramiento de la carretera con doble vía Potosí – Puente Méndez.
12.- Camino carretero Potosí – Colquechaca – Capinota – Cochabamba.
13.- Fábrica de vidrio.
14.- Fábrica de cal en Cayara.
15.- Planta recicladora de basura en la ciudad de Potosí.
16.- Energía eólica en el sudoeste potosino.
17.- Impulsar la reposición de la zona franca en Uyuni.
18.- Ítems para los médicos y enfermeras.
19.- Represa de agua en Puna.
20.- Exploración de yacimientos mineros y petróleo.
21.- Fábrica de cemento en Coroma.
22.- Aeropuerto Internacional en Pampas de Lequezana, de acuerdo con la Ley 4157.
23.- Preservación del Cerro Rico de Potosí.
24.- La no renuncia a la deuda histórica a ser considerada en el tratado de las aguas del Silala, que reivindica la plena soberanía de Bolivia sobre dichos manantiales.
25.- El traslado de la oficina central de la Comibol a la ciudad de Potosí, de acuerdo con la Constitución Política del Estado.
26.- Tema educativo: ítems para trabajadoras sociales y psicólogos en todas las unidades educativas de secundaria.

miércoles, 8 de julio de 2015

la soberbia de Evo impide las reivindicaciones del pueblo de Potosí. llegó vigorosa la delegación a La Paz y reclama unos minutos del tiempo de Evo para ser atendida. la soberbia dice LTD salió a relucir posponiendo a la potosinidad

La movilización del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), exigiendo atención a un pliego de reivindicaciones regionales para su departamento, se ha ido fortaleciendo con el transcurso de los días. En efecto, la caminata, que partió de Potosí hace 12 días, comenzó con apenas una decena de marchistas pero su número fue aumentando y ahora, pese a su escasa repercusión en las redes nacionales, su vigor ya resulta inocultable.
Pese a ello, el Gobierno ha reiterado que sólo atenderá a los marchistas a través de los ministros, los mismos que no pudieron convencer a los cívicos en las reuniones realizadas en la Villa Imperial.
La protesta se realiza cuando faltan horas para que el papa Francisco llegue el país. Ese hecho le agrega otro ingrediente al conflicto potosino, porque es muy probable que el intento de los marchistas de ingresar a la sede de gobierno sea reprimido por las fuerzas policiales que se reforzaron para brindar la mayor seguridad posible al máximo representante de la Iglesia Católica.
Este panorama de incertidumbre pudo haberse evitado si el Gobierno asumía una medida inteligente e iba al encuentro de la marcha durante el fin de semana. Si el propio Presidente del Estado llegaba hasta donde estaban los marchistas, cuanto todavía eran pocos, y les invitaba a dialogar, ofreciéndoles trasladarles hasta el Palacio Quemado, la caminata se hubiera diluido y no estaríamos viviendo, ahora, este confuso panorama.
Lamentablemente, el Gobierno sacó a relucir una vez más su faceta de soberbia y prefirió dejar que la marcha potosina crezca.