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domingo, 26 de febrero de 2012

Marcelo Gonzáles desde LTD le da continuidad a la postura de nuestro blog de obtener la devolución del tesoro de La Mercedes, o al menos parte del mismo del Gobierno de España, antes de ellos crear una fundación Pro Potosí, para utilizar esos recursos en beneficio tangible de la Villa Imperial

Ayer sábado dos aviones Hércules C-130 transportaron desde Miami a territorio español las 17 toneladas de monedas (595.000 monedas de oro y plata) que constituyen el llamado tesoro de la fragata La Mercedes, que se hundió el 5 de octubre de 1804 frente a la costa del Algarve (Portugal) tras ser volada por la flota inglesa, que se encontraba en plena guerra para impedir que Napoleón Bonaparte y los españoles invadan Gran Bretaña. Con el hundimiento de esta fragata española, el mar ocultó las monedas y otros valiosos artículos, hasta que en mayo de 2007 la compañía estadounidense Odyssey anunciaba el hallazgo del tesoro y los restos de la zozobra. Inmediatamente, el Ministerio de Cultura del Reino de España inició un largo proceso judicial que ha concluido con la consolidación del derecho propietario español sobre las monedas avaluadas en 500 millones de dólares, convirtiéndose en el tesoro de naufragio más valioso de la historia.
“Hoy finaliza un viaje que se inició hace 200 años... se completa la misión de La Mercedes. Si los marineros no pudieron llegar a su destino al menos sí lo va a poder hacer la carga... Hoy recuperamos un legado histórico y no un tesoro. Esto no es dinero, es nuestra historia”, dijo el embajador de España en EEUU, Jorge Dezcallar. Esta declaración tiene lógica desde la perspectiva imperial española, al extremo que ha logrado nublar el pedido público que hicieron varios intelectuales bolivianos para exigir una reparación histórica bajo la presunción de que las monedas de plata del tesoro de La Mercedes fueron fundidas y acuñadas en la Villa Imperial de Potosí, con metales extraídos del Cerro Rico y por indígenas esclavizados. Pero lo que ha extrañado es que hasta ahora el Gobierno boliviano no ha emitido opinión alguna y menos siquiera ha armonizado su discurso “descolonizador” con las acciones que debió haber emprendido para solicitar una reparación moral y borrar las pisadas de la ocupación española.
Con esta actitud negligente, el discurso descolonizador del partido de Gobierno ha quedado simplemente como una tira socarrona inscrita en la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia. Más ridículo aún este discurso cuando se supo que el Gobierno del Perú había demandado formalmente la propiedad histórica del oro y la plata de La Mercedes porque dice que fueron extraídos, refinados y acuñados en ese país, además de pedir de vuelta el tesoro e impedir que llegue a territorio español. Este conflicto de intereses sobre las 17 toneladas de metales preciosos debió haber sido aprovechado por el Gobierno de Bolivia para irradiar su discurso anticolonialista y antiimperialista contra viento y marea, pero ha zozobrado en el intento para cuestionar claramente dónde y cómo fue obtenido ese tesoro y con el esfuerzo de quiénes.
Este acto absolutamente indiferente refleja la inutilidad del Consejo Nacional de Defensa y Representación Legal Internacional del Estado boliviano y la entorpecida legación que ejercen nuestros diplomáticos respecto de los altos intereses nacionales. Parece que en la actualidad los que gobiernan en Bolivia se sienten compensados con la cooperación española y con alguna que otra comilona al estilo capitalista, que corra por cuenta de la transnacional petrolera hispana y que sirva para celebrar, por ejemplo, un aniversario más del ALBA, como alianza antiimperialista. Todo esto es tan contradictorio y absurdo que bien puede terminar enalteciendo a la actual Corona Española y dejar en el olvido el agotamiento y la sangre de los mitayos que trabajaron durante siglos en los socavones coloniales del Cerro Rico. ¿Descolonización? ¿Dónde y cuándo?
 
El autor es abogado | fojascero@gmail.com

lunes, 6 de febrero de 2012

500 millones de dólares es el valor de las 14 toneladas de monedas del barco "Las Mercedes", aunque Perú reclama su propiedad, también pertenecen a Bolivia. gran publicidad

Tras conocer esta decisión, el Ministerio de Cultura ha mostrado su "satisfacción" por esta decisión judicial, que supone el retorno a España de una colección de 500.000 monedas halladas en 2007 en la fragata 'Nuestra Señora de las Mercedes'.
La devolución del tesoro de 14 toneladas de plata y oro tendrá que hacerse efectiva en un plazo de diez días y desde el Departamento que dirige José Ignacio Wert ya se está estudiando el procedimiento más adecuado para ello. El tesoro permanece custodiado en Florida y desde el Ejecutivo español se apuesta por un método de traslado que garantice su preservación en las mejores condiciones de seguridad.
La decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos, contra la que no cabe recurso, desestima las alegaciones de Odyssey al considerar que la fragata española es un buque de Estado y no un barco mercante. La empresa cazatesoros pretendía demostrar que el barco no se encontraba en misión militar en el momento de su hundimiento y que, de esta forma, se perdía la inmunidad soberana y el barco dejaba de pertenecer al país de origen.
En agosto de 2007, Odyssey presentó sus primeras alegaciones contra la decisión del juez encargado del caso, Mark Pizzo, y que había fallado a favor de España en la reclamación del tesoro valorado en unos 500 millones de dólares y encontrado en el Atlántico en mayo de 2007.
Hallazgo en aguas internacionales
El 18 de mayo de 2007, Odyssey anunció que había encontrado y transportado un cargamento de monedas a los Estados Unidos. Esta empresa norteamericana bautizó a la operación y al pecio encontrado con el nombre de 'Cisne Negro'.
Desde ese momento, el Gobierno español abrió una investigación para averiguar en qué lugar encontró la empresa el botín, a qué pecio pertenecía, con qué permisos contaba para hacerlo y si lo halló en aguas españolas.
Meses después, y para justificar sus reclamaciones, un equipo conjunto del Ministerio de Cultura, la Armada, el Museo Arqueológico Nacional, la Real Academia de la Historia y otras instituciones reconstruyó la historia completa del barco 'La Mercedes', demostrando que éste, y no otro, era el pecio expoliado por Odyssey.
La documentación demostraba que ''La Mercedes'' estuvo en servicio militar activo con la misión de proteger al Estado español y a sus ciudadanos a lo largo de toda su historia, y también en el momento en que explotó y se hundió en combate. Asimismo, el material presentado prueba que Odyssey era plenamente consciente de ello, y que es esto precisamente lo que explica el secreto con que actuó y sus afirmaciones de no conocer la identidad del pecio.
Pruebas definitivas
La documentación incluía un amplio material fotográfico y otras pruebas que demostraban que el pecio sólo puede ser 'La Mercedes'. Cañones, anclas, armas, efectos personales y una amplia variedad de otros materiales, incluyendo las monedas tomadas del barco, permitieron identificar definitivamente el pecio.
En su escrito, España invocaba principios legales, entre ellos el derecho de una nación a proteger sus sitios y su patrimonio histórico (incluidos barcos hundidos) de cualquier tipo de perturbación y expolio por cazatesoros.
Asimismo alegaban que 'La Mercedes' está protegida por los mismos principios de inmunidad soberana que se aplican a los barcos de Estado de todas las naciones, que prohíben la perturbación no autorizada o explotación comercial de los mismos.

Ivo Salomunovic hace ya varios años desde Suecia se había dirigido al Rey de España solicitando su parte del tesoro Nuestra Señora de las Mercedes. (Roger Cortés)

A ver si el nuevo Ministro de Culturas hace uso de sus atribuciones y junto con la Embajada de Bolivia en España reclaman lo que en justicia nos corresponde
Unos buscadores de tesoros, con máquinas increíbles y con un espíritu mezcla de piratas y Jacques Cousteau, logran descubrir un barco hundido. Con sus detectores sonares saben que han encontrado el tesoro más grande jamás encontrado en el mar. Este tesoro lo guardan como secreto hasta que al punto exacto de coordenadas van y con unas aspiradoras que parecen brazos de monstruo de ciencia ficción, logran extraer el botín.
Este botín lo llevan a un lugar secreto y lo ponen en unas arcas de plástico. El botín es nada menos que medio millón de monedas de plata. El barco, Nuestra Señora de las Mercedes, del cual extrajeron esta fortuna es de propiedad del Estado español.
Pero los piratas dicen, “nones, sería de propiedad española pero está en nuestro poder así que naranjas para ustedes”.
Los españoles se cabrean y dicen que sí y sus investigadores hallan toda la documentación del barco en sus archivos y siguen juicio a los caza tesoros de la compañía Odessey. Buen final, el juez de Tampa resuelve a favor de los españoles y dice que el barco era precisamente un barco de guerra en misión y que al contrario del Titanic, no era comercial, por tanto, todo lo que estaba en el Nuestra Señora de las Mercedes es propiedad del Estado español.
Tamaña sinvergüencería. La carga que llevaba el navío perteneciente a la Armada española era plata extraída de Potosí, con el trabajo de los indios. Con su sangre se llenaron las arcas que llevaban el fruto de su explotación a la urbe madre. Los ingleses, conocedores de este detalle, les interrumpieron el paso y los hundieron, claro sin poder hacerse cargo de la plata, pero con la satisfacción naval de haber hundido un barco enemigo. Ellos, los ingleses, se fueron a casa a informar a la corona que su trabajo fue bien hecho, que la plata, mal habida, de los españoles estaba en el fondo del mar.
Las potencias, otra vez, peleándose donde les diera la gana y los productores de materias primas, en el caso de las monedas, el producto terminado, doblones que se convirtieron en la moneda universal. Eran como el dólar ahora, claro sin la crisis. Esa plata, medio millón de monedas, es un montón de dinero y es un montón de historia.
Quizá ahora corresponda al Gobierno boliviano hacer una reclamación formal y clara al Estado español de devolver la plata mal habida a las arcas de Potosí. Si los jueces han sido capaces de reconocer propiedades, es tiempo que reconozcan la propiedad de Bolivia en todo lo que corresponde a haber generado una economía española poderosa y que no benefició a los bolivianos en nada.
A ver si el nuevo Ministro de Culturas hace uso de sus atribuciones y junto con la Embajada de Bolivia en España reclaman lo que en justicia nos corresponde y no a ellos.
Los daños causados por abusos de poder, de guerras y de violaciones de los derechos de la humanidad son reconocidos en la legislación internacional.  Pidamos lo que corresponde y boicoteemos la entrega de tan valioso tesoro que pertenece a nadie más que a los potosinos.
 

martes, 24 de enero de 2012

tenía que ser Pedro Shimose desde Madrid que diera en el clavo cuando muestra el problema de la mendicidad de potosinos en la ciudad de Santa Curz. es hora de encontrar soluciones reclama el poeta.


Potosinos del norte en  demostración folklórica

El periodista Juan José Toro Montoya publicó un artículo titulado Mendigas y estereotipos (Los Tiempos, 22/12/2011) en el que empieza por decirnos que “Bolivia es un país estereotipado y de estereotipos”. Entre esos estereotipos señala aquel que define a Bolivia como un país andino, altiplánico, o sea, un país de cultura andinocéntrica, “concentrada en torno a los pueblos quechua y aimara”. Y añade que “esa catalogación molesta a los habitantes del oriente boliviano”. ¿Por qué nos molesta? Porque “los habitantes del oriente boliviano” no somos quechuas ni aimaras, pero somos bolivianos y nos molesta ser excluidos, ninguneados y borrados del mapa.
Después el periodista potosino comenta algunos reportajes difundidos en canales de TV cruceños sobre “la presencia de mendigos en Santa Cruz, en los días previos a la Navidad”. En dichos reportajes, “muchas respetables señoras orientales expresan su profundo disgusto por el hecho de que las ‘mendigas potosinas’ (sic) ocupen las veredas de las anchas calles de la capital económica de Bolivia”. Sin justificar el tópico que hiere “la dignidad de los potosinos”, intentaré explicar por qué el cruceño común –y no solo las “respetables señoras orientales”– asocia la mendicidad callejera a Potosí.
El cierre de cinco minas nacionalizadas ubicadas en el norte del departamento de Potosí, en los años 80, fue una solución draconiana. Pocos fuimos los que calificamos aquella ‘solución’ como un grave error cuyas consecuencias afectarían nuestro futuro. Como vemos, el futuro ya está aquí, instalado en los cocales de Chapare y Santa Cruz, en las mafias del contrabando y la droga, y en las calles de La Paz, El Alto, Cochabamba, Tarija y Sucre. Por otra parte, la migración masiva de exmineros a Santa Cruz, Beni y Pando es el efecto no deseado de aquellas medidas. Alrededor de 100.000 potosinos (si tomamos en cuenta a toda la parentela de los 23.000 desahuciados) fueron abandonados a su suerte por el Gobierno centralista de La Paz. Un gran porcentaje de esa masa humana fue desplazado “en camionadas” a Santa Cruz. De ahí nace el estereotipo de que todos los mendigos aparecidos, desde entonces, en Santa Cruz de la Sierra, Cotoca, Montero, Portachuelo, Roboré y Yapacaní son potosinos.
Toro Montoya señala, para mi sorpresa, que del norte potosino siguen saliendo “legiones de mendigas (sic) con el propósito de conseguir sustento en las Pascuas” (¿solo por Pascuas?). Pero el análisis de Toro se queda corto cuando pide que, “en vez de estereotipar a los potosinos (como zampalimosnas), lo que tendríamos que hacer es encontrar soluciones al problema global de la pobreza existente en nuestro país que es la que ocasiona esos cuadros”. Así es o así debería ser, pero aunque quisieran, la Gobernación y las alcaldías cruceñas no pueden resolver este problema porque, desde hace años, han visto recortado su IDH mientras sigue creciendo desmesuradamente el número de ‘colonos’ e inmigrantes andinos desplazados a Pando, Beni y Santa Cruz. El cierre de las minas potosinas, de hace 25 años, explica por qué algunas “respetables señoras orientales” asocian la mendicidad en las calles de Santa Cruz a la migración potosina. No hay regionalismo de fondo ni animadversión contra los potosinos.
Dicho esto, ¿qué hace el Gobierno centralista? Fomentar e incrementar –con artimañas políticas– la migración de aimaras sin trabajo al oriente boliviano para que se busquen la vida. ¿Qué son sino los movimientos sociales denominados ‘movimiento sin tierra’, colonizadores/cocaleros y movimientos interculturales? Y esto no es un estereotipo. // Madrid, 24/01/2012.
* Escritor

martes, 27 de diciembre de 2011

no podía faltar la palabra oficial de Chile. los tratados están vigentes. al declarar Evo en Cusco sobre su relación con Chile. qué dice la contraréplica? | Bolivia hacia el Mar.





El presidente Morales la ha pasado de lo lindo en el Perú. Recibimiento con honores, huésped ilustre, hotel de 1.500 dólares la noche, turismo de primera y de yapa, una goleada de antología durante un partido de fútbol en el que su colega Ollanta Humala le permitió a Evo hacer todas las jugadas que quiso. Solo faltó un “honoris causa” para terminar de lustrar el interminable ego del mandatario boliviano. Ollanta Humala se portó como el mejor anfitrión y entre ambos presidentes han firmado una nutrida agenda de integración que incluye por supuesto, el tema marítimo, sobre el cual, el jefe de Estado peruano lanzó fuertes expresiones de apoyo a Bolivia que inmediatamente causaron malestar en Chile. La visita de Evo Morales a Perú se produce en el marco de la nueva estrategia marítima que propone llevar el tema a los tribunales de La Haya. Perú se presta a la jugada porque también existen temas pendientes con Chile y sobre todo, porque entre ambos países siempre se han disputado el liderazgo sobre Bolivia. En este momento, la pelota está en el terreno peruano y los golazos que valen los ha hecho Perú, que tradicionalmente ha sido un obstáculo para que Bolivia acceda al Pacífico.



no podía faltar la palabra oficial de Chile. los tratados están vigentes. al declarar Evo en Cusco sobre su relación con Chile. qué dice la contraréplica? | Bolivia hacia el Mar.:

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potosino notable Grover Echevarría compañero de escuela y colega de Radiodifusión hizo una gran carrera y se mantiene firma relatando partidos de fútbol para toda Bolivia. Felicidades Gróver (Foto Texto de La Razón)


Aquella pasión que nació como una afición y entretenimiento de adolescente se convirtió en parte esencial en la vida profesional de Grover Echavarría, director de RadioDeporte, quien hoy cumple 72 años, y que ha marcado estilo y sello particulares con su relato, gritando miles y miles de goles.
Grover Echavarría Pozo, quien nació el 26 de diciembre de 1939, en Potosí, dedicó gran parte de su vida, casi medio siglo, al periodismo deportivo, en particular al relato. Lo escucharon quienes ahora son abuelos, los hijos de éstos y también sus nietos.

La voz sobria, elegante e inconfundible de Grover ya tiene su lugar en la historia del relato boliviano, por ello mismo comenzó a dejar la posta en su organización, que creó junto con su hermano Remberto, a la sangre joven, como su hijo Fernando, para que la dinastía de los Echavarría siga vigente en el éter.
“La pasión por el fútbol y el periodismo van intrínsecos en el periodista de deportes. Desde que uno lo practica en el colegio y hasta cuando es joven. Yo comencé relatando básquetbol en Potosí, luego en La Paz ya incursioné en el fútbol, que es el deporte rey que nos trasladó y colocó hasta donde hemos llegado actualmente”, destaca .
Los 72 años que hoy cumple, de ellos casi cinco décadas destinadas al periodismo, asegura  que los disfrutó plenamente, ya sea en radio, televisión, prensa escrita y hasta el trabajo institucional que le tocó cumplir.
Recuerda que con el relato no hay fin de semana para la familia y que el periodista tiene que darse modos para atender y ver a la esposa e hijos. Estuvo en partidos de Liga, copas de clubes, eliminatorias, Mundiales, con un cariño especial al de Estados Unidos 1994, cuando fue a la cobertura de la selección boliviana.
“A mí nunca me cansó el deporte, menos el fútbol. Considero que para los relatores nuestra segunda casa son las cabinas de transmisión de los diversos estadios, donde pasamos los días de la semana cuando hay fútbol y los sábados y domingos. Había fechas complicadas cuando se presentaban muchas cosas y el esfuerzo era insuficiente”.
Vio jugar en la última parte de su carrera a Víctor Agustín Ugarte, el nacimiento futbolero de varias estrellas como Ovidio Messa, Carlos Aragonés, Erwin Romero, Erwin Sánchez, Joaquín Botero o Alejandro Chumacero. Y también vio el alejamiento del fútbol de algunas de esas estrellas, mientras él sigue en el relato.
Formación. Echavarría destaca que entonces la única manera de aprender y constituirse en un destacado comunicador era escuchando, practicando y corrigiendo. “La verdad que nuestra formación fue dedicarle mucho a la actividad deportiva y a la radial, es así como fuimos capacitándonos y mejorando”.Recordó que tenía extraordinarias colecciones de revistas deportivas internacionales como El Gráfico, Goles y Mundo Deportivo y que se suscribió a algunas publicaciones internacionales en las que uno no dejaba de sorber nuevos conocimientos.
Durante 10 años también cumplió la labor institucional como jefe de Relaciones Públicas del Ministerio de Asuntos Campesinos, luego ya se hizo cargo de toda la dirección de RadioDeporte, desde la producción hasta el manejo publicitario y las transmisiones como tal.
“Lo que pasa es que antes estuvimos alternando, pero cuando la envergadura del programa creció, pues ya nos obligó a dedicarle mucho más tiempo”.Echavarría, durante un año, trabajó en el periódico El Nacional. En esa oportunidad se hizo cargo de la página deportiva.
Luego, durante muchos años estuvo en TvDeporte, en el canal estatal, junto con su hermano Remberto, y luego en el canal 9, cuando era Paceña de Televisión, el primer canal privado del país.
“La locura del periodismo te quita tiempo y espacio, por eso mismo es que uno tiene que contar con el apoyo decidido de la familia para seguir”.
       El ‘otro’ Grover, buen salsero y cantante de tango y samba
La sobriedad, seriedad y profesionalismo en el relato con el que se conoce a Grover Echavarría, tienen como lado paralelo a un hombre distinto, que sabe disfrutar la vida y los momentos especiales con la familia y los amigos, quienes destacan de él a un gran bailarín de salsa y cantante de tangos y sambas, como los argentinos.
Su fama de bailarín de salsa le significó elogios allá donde le tocó compartir algún momento de diversión, incluyendo a los propios amigos venezolanos, donde dicho ritmo se baila a gran nivel y uno para ser elogiado tiene que mostrar ese nivel.
“También me gusta cantar bastante, en especial los tangos. Tengo en casa el karaoke y muchas personas me preguntaron por qué no fui cantor con la voz que tengo, pero lo mío es el relato”, sostiene.
Consultado porque lo ven como a un hombre bastante serio, respondió que es serio en el trabajo, pero que en realidad es muy alegre, pues disfruta la vida en su plenitud.
“Internamente me gusta la vida, la disfruto toda, en el hogar, como papá, como abuelo, en el trabajo como director, como relator. A todo lo que hice siempre le metí pasión, cariño, dedicación”.
Entre sus gustos culinarios está el charquekán orureño y entre los de afuera está un bife argentino por la calidad de la carne, cuya comida le gusta acompañar con un buen vino. “Sin embargo, la mejor bebida para mí es el whisky, que la disfruto porque la siento. No me excedo. Además que un relator siempre tiene que cuidar la garganta para los partidos”.
Continúa en la práctica deportiva
Áquet y piscina
Considera que el hecho de practicar el ráquetbol y nadar en la piscina le ayudan bastante a mantener una gran vitalidad que se trasluce en el relato que mantiene con fuerza, agilidad y reacción inmediata para precisar lo que sucede en los partidos.
Centrodelantero
“En la cancha yo jugaba de centrodelantero, era goleador, ágil para saltar y cabecear. Lo evidente es que cuando trabajaba en el Ministerio de Asuntos Campesinos jugábamos bastante con los diversos colegas del periodismo”, recuerda.
Estudio y trabajo
Estudió 11 años en el colegio Franciscano y uno en el colegio Pichincha en Potosí; un par de años antes de terminar sus estudios, comenzó su labor radial en radio Potosí y en Liberación, luego se vino a La Paz.
Radiodeporte
En la sede de gobierno se unió con su hermano Remberto y juntos fundaron la organización radial RadioDeporte, un país en sintonía. Eso ocurrió el 5 de mayo de 1963. El programa fue sobre todo futbolero, pero hubo ocasiones que dedicó importantes espacios a otras disciplinas.
Un amigo
En la faceta de padre, sostiene que la mejor fórmula que le tocó aplicar para llevar una mejor relación con sus hijos Javier, Fernando y Mauricio fue la de ser un amigo, similar a la que desarrolla con sus siete nietos.  

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Walter Zuleta es un potosino querido y respetado en todos los niveles sociales de nuestro Potosí, por su honestidad, su claridad de pensamiento, su prodigalidad por ellos sus textos son siempre bienvenidos

CONSIDERACIONES SOBRE LAS “MALAS PALABRAS

Soy crítico acérrimo de la ordinariez y  procacidad que desde años atrás, de modo progresivo introduce en su lenguaje la juventud actual, y muy notoriamente la de sexo femenino, que en su diario vivir ha reemplazado la delicadeza y urbanidad de nuestro Idioma Castellano con vocablos de zafiedad tal, que en tiempos pasados hubiera hecho ruborizar a los patanes más avezados.
Esta tendencia, que desde luego no puede ser atribuida al Sr. Evo Morales Ayma pues comenzó antes de su ascenso al gobierno, fue adoptada por adolescentes y de manera curiosa absorbida por un alto porcentaje de damas de clase media, que probablemente hallen en las palabras groseras un símbolo de igualdad frente al machismo, o acaso un exquisito toque de la moda que supuestamente les proporciona alto atractivo personal, sin hacer caso a las consecuencias de orden social y familiar que pudieran derivar de su inclinación.
Conozco el caso de una bella madre treintañera, profesional universitaria por añadidura, que no podía inferir para sí, ni explicar a sus familiares, a qué tipo de influencia obedecía la propensión de su hijo de cinco años, precoz exponente de vocablos soeces y atrevidos, atribuyendo este influjo a los amigos del hermano mayor y a los empleados del servicio doméstico o también a los alumnos del establecimiento escolar. El misterio me fue repentinamente develado cuando de modo fortuito sorprendí un animado coloquio plagado de patanería, zafiedad, ordinariez y otros equivalentes a grosería, que despreocupadamente intercambiaban amigas de familiaridad con la susodicha dama, cuyas palabrotas dejaban muy lejos en contundencia a las de su retoño, con el natural menoscabo de la respetabilidad y simpatía de su imagen.
No quiero ser considerado excesivamente puritano respecto a este tema. Mi oposición es al lenguaje descomedido, tosco y ordinario que practica cada vez mayor número de niños, jóvenes y adultos de ambos sexos, de forma cotidiana y   pública, sustituyendo las expresiones cultas y delicadas del parlar español. Reconozco, no obstante, la utilidad de dejar escapar ocasionalmente un taco o vociferar una palabrota, siempre que sea en tiempo oportuno y sirva para liberar el espíritu de cualquier tipo de opresión.
Debo confesar, para no pecar de hipocresía, que de manera esporádica he hecho resonar pocos vocablos soeces y ordinarios en pláticas privadas, cuando se trataba de enfatizar enfado, o en actuaciones  públicas para aumentar el calor al discurso, mas de ninguna manera he pretendido siquiera convertir estos deslices en idioma habitual y continuo como ocurre con el gentío de los tiempos actuales.
Los hombres de mi generación nacidos en la década de los treinta teníamos un reducido repertorio de “malas palabras” propias del “lenguaje de carretoneros” según calificación de nuestros progenitores. Estas palabrotas y sus  frases combinadas que ocasionalmente repetíamos no pasaban del número de cuatro a saber:
La primera, la más popular hasta hoy, PUTA y sus diversas combinaciones de uso se referían al oficio más antiguo del mundo endosado a la ascendencia o a la actividad propia de la persona contrincante y en otros casos empleada para exteriorizar el asombro de la parte actora ante un hecho insólito.
La segunda frase inspirada en el infando producto fecal que presumiblemente se acumula en algún recinto de castigo para el interlocutor, manifestaba originalmente a manera de prevención ¡VAYA A LA MIERDA!, frase que dado el carácter considerado de los bolivianos de occidente, cuidadosos de emplear el tuteo en sus relaciones, se transformó en ¡VAYA USTED A LA MIERDA! y por su  propensión a abreviar y mutilar vocablos llegó a su versión final ¡VA’STE A LA MIERDA!  Fuera de la frase, la palabra separada se utilizó como expresión de asombro ante lo imprevisto.
La tercera palabrota ¡COJUDO! instituida para quien era reputado incompetente, estólido y torpe,  no tenía el alcance de un insulto en sí, sino el de una manera de advertirle respecto a su conducta que precisaba ser rectificada.
El cuarto de los términos ¡CARAJO! tiene hasta hoy –entre varias- dos principales connotaciones, una que impone autoridad frente al interlocutor y otra que denota estupefacción ante un hecho insólito. Estas aplicaciones podrán comprenderse mejor apelando a una antigua narración de la Guerra del Chaco que daba cuenta del fuerte impacto emocional que asaltó a un “soldadito”-en el decir boliviano- una tremebunda carga de la infantería “pila” que le impulsó a desprenderse de su impedimenta y emprender veloz carrera con todo lo que le permitían sus piernas por una de las sendas que conducía a la retaguardia. Esta desesperada corrida, con la mirada fija en el  suelo finalizó abruptamente en una curva del sendero al producirse violenta colisión  con el abdomen de un rollizo oficial que dio con su humanidad al piso,-¡Perdón , perdón mi Teniente!-,  gritó alarmado,  respondiendo a tiempo de incorporarse el aludido -¡Qué Teniente ni qué Teniente! ¡carajo! ¿no ve que soy su General?- ¡Ay carajo, musitó el soldado,- ¿tanto siempre he corrido?
Armado de este casi ingenuo y modesto arsenal de “malas palabras” hubiera deseado asistir en Bolivia a cada uno de los actos trascendentes del “proceso de cambio” que encabeza don Evo Morales Ayma, aún con el riesgo de que mi calificación ciudadana a los mismos,  pudiera ampliar el uso todavía esporádico de mis tacos.  Me hubiera causado grande ilusión por ejemplo, encontrarme presente en el acto de proclamación en la ciudad de El Alto el 7 de febrero del 2009 para expresar a voz en cuello mi sorpresa y desencanto respecto a la Constitución Política del Estado Plurinacional. “¡Qué mescolanza! ¡Qué texto! ¿QUE CARAJO ES ESTO?”
O tener la suficiente confianza con don Evo Morales Ayma y coincidir con él en la sede de la ONU para advertirle con el mayor respeto y los mejores deseos “ ¡NO SEA USTED PUES TAN COJUDO MI COMANDANTE! A quién se le ocurre reunirse en Cuba con Fidel Castro   y  Hugo Chavez, precisamente la víspera de cada viaje suyo a la Asamblea de las NN.UU. en Nueva York? ¡Así todo el mundo advierte que su “abuelito sabio” y su “ insigne mentor”, juntos, le manipulan y le inducen a decir con énfasis lo que ellos quieren y Ud. mismo no comprende!”
O haber podido asistir a la actuación pública de nuestro ilustre Jefe de Gobierno y a la vez Presidente del Poder Legislativo, en la que trataba de justificar el fracaso oficialista en las elecciones del Poder Judicial, intentando convencer que “hubo ganancia en los 400.000 votos, pues antiguamente se elegía sólo con 157 sufragios” para decirle con toda claridad “ ¡VA’ STE A LA MIERDA don Alvaro , si es que piensa que los bolivianos somos tan COJUDOS que desconocemos lo que significa el voto por delegación en Democracia Representativa!  ¿O es que no está muy seguro de que los Diputados y Senadores de su gobierno representen a alguien? ”

Como no puede hacerse realidad cada uno de los deseos personales continúo opuesto a que mujeres y hombres, jóvenes y adultos de mi Patria hagan propio el lenguaje ordinario de patanes.

Walter Humberto Zuleta Roncal
Washington, 7 de diciembre del 2011